
Todos estamos en contacto con una infinidad de colores a cada momento, y aunque no nos demos cuenta, afectan nuestra forma de actuar y transforman los ambientes que nos rodean. Incluso los colores que elegimos para vestirnos pueden hablar de nuestro estado de ánimo actual.
Los colores son una herramienta estimulante para resaltar nuestras emociones, incluso combinarlos puede provocar atracción o repulsión de las personas que los perciben.
Conocer las vertientes emocionales que tiene un color puede ayudarte a enfatizar un efecto o un sentimiento en cualquier cosa que hagas.
Por ejemplo:
Tenemos una habitación pintada de blanco, ¿Qué sentirías?
Es probable que te sientas encerrado en un hospital o frustrado de no hacer nada en sólo 4 paredes.
¿Ahora qué pasa si salimos vestidos de blanco…?
Reflejarías paz y mucha tranquilidad sin importar el lugar que te encuentres.
Otro ejemplo:
Ves un comercial de comida y éste tiene muchos tonos naranjas.
Esto estimularía tu apetito y sentirías un antojo inexplicable.
Pero si nos vestimos de naranja reflejaríamos felicidad y buen humor.
Así puede probar con distintos colores y sentimientos, además puedes lograr combinaciones con las que enfatices contrastes o apoyes una tonalidad específica. El límite es tu imaginación y el mensaje que quieres propagar.
Recuerda que la clave es observar y experimentar… cuando lo hagas cuéntanos cómo te fue.
¡Hoy nos sentimos naranjas! y ahora te toca decir ¿De qué color te sientes?
Foto tomada de www.psdvault.com